Perteneció a la orden de sacerdotes dominicanos. Alarcón dice que “Ingresó al noviciado en Quito. En 1789 hizo sus votos canónicos. Profesor de establecimientos educativos de Quito. Superior de los conventos de Pasto y Quito. En 1823 – 36 desplegó su labor religiosa en Pelileo”, esto quiere decir que durante trece años consecutivos se dedicó a trabajar en beneficio de este sector tungurahuense, cuando Pelileo era una parroquia y el Ecuador, como república no existía. Siete años de su labor están en la historia de la Gran Colombia y seis años subsiguientes en la naciente patria. Le tocó vivir el terrible período de transición, de desgarramientos y ambiciones que se dieron en esa época. Es su década de haber cumplido 60 años la que produce el entusiasmo que anotan los historiadores para estar lidiando con el agua y las acequias que desde el río Mocha – cabeceras del mismo Pachanlica- quería para los arenosos y sedientos terrenos de la actual parroquia Benítez y Pelileo, todo a base de mingas que eran costumbres de indígenas y campesinos del lugar. Alarcón Costa anota que “el Libertador Bolívar le dio un voto de aplauso” por su trabajo comunitario. En cambio el padre Mariano fue uno de los firmantes que en 1830 solicitaban que Bolívar se radicara en nuestra Patria. Para ir a Pelileo se dice que fue examinado en Sínodo y aprobado por el Prior Provincial de Santo Domingo. Y hablando de anécdotas, Mariano Benítez bautizó a Juan Montalvo en 1832.
EI sacerdote dominicano Fray Mariano Benítez, nació en Tulcán en 1763. Su niñez se desenvuelve en su tierra natal.
Así fue creciendo, influenciado por el principio de que el estudio y el sacrificio hacían crecer el corazón y la mente del hombre.
Siempre fue un destacado estudiante. En 1786 su vocación religiosa estaba ya definida. Ese año tomó los hábitos de la comunidad religiosa Dominicana y en 1789 hizo sus votos canónicos, habiendo llevado una vida tranquila en la que supo repartir con una bondad ilimitada la fe, la cultura y la educación.
Se desempeñó como profesor de varios colegios católicos de la ciudad de Quito y fue Superior del Convento Mayor de Pasto y del Convento Máximo de Quito.
En 1824 el Capitolio Provincial lo nombró para que desempeñara su actividad pastoral en Pelileo. Allí su vida pública la dedicó al apostolado y a realizar numerosas obras de filantropía convirtiéndolo en uno de los mayores benefactores de la zona, razón por la cual los pelileños lo recuerdan con cariño y han eternizado su nombre en instituciones como el colegio y la escuela de la parroquia Benítez que lleva su nombre.
La principal obra para el sector campesino fue la acequia que conduce las aguas de Mocha.
Fray Mariano Benítez bautizó a Juan Monta-Ivo el 25 de abril de 1832.
Con esfuerzo, sacrificio y constancia llegó a convertirse en uno de los hombres más respetados de su tiempo. Se cree que murió en 1842 ó 1845
Así fue creciendo, influenciado por el principio de que el estudio y el sacrificio hacían crecer el corazón y la mente del hombre.
Siempre fue un destacado estudiante. En 1786 su vocación religiosa estaba ya definida. Ese año tomó los hábitos de la comunidad religiosa Dominicana y en 1789 hizo sus votos canónicos, habiendo llevado una vida tranquila en la que supo repartir con una bondad ilimitada la fe, la cultura y la educación.
Se desempeñó como profesor de varios colegios católicos de la ciudad de Quito y fue Superior del Convento Mayor de Pasto y del Convento Máximo de Quito.
En 1824 el Capitolio Provincial lo nombró para que desempeñara su actividad pastoral en Pelileo. Allí su vida pública la dedicó al apostolado y a realizar numerosas obras de filantropía convirtiéndolo en uno de los mayores benefactores de la zona, razón por la cual los pelileños lo recuerdan con cariño y han eternizado su nombre en instituciones como el colegio y la escuela de la parroquia Benítez que lleva su nombre.
La principal obra para el sector campesino fue la acequia que conduce las aguas de Mocha.
Fray Mariano Benítez bautizó a Juan Monta-Ivo el 25 de abril de 1832.
Con esfuerzo, sacrificio y constancia llegó a convertirse en uno de los hombres más respetados de su tiempo. Se cree que murió en 1842 ó 1845
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